sábado, 27 de febrero de 2010

Más sobre la Escuela - ayllu de Warisata

WARISATA Y MÉXICO


A continuación, un extracto de la reciente publicación de la EDITORIAL AMÉRICA NUESTRA - RUMI MAKI sobre las relaciones entre la Escuela de Warisata y el proyecto pedagógico rural de México. El texto completo aborda situaciones poco conocidas que ponen de relieve la trascendencia de la Escuela indigenal de Warisata y sus proyecciones continentales. También es certero en señalar a los nefastos personajes que se confabularon para destruir la Escuela. Por todo ello, esta nueva publicación abre nuevas vías en la tarea de reconstruir la memoria histórica de los pueblos andinos y sus luchas en el campo educativo. Un saludo fraterno al autor de este excelente trabajo, a nuestro hermano Arturo Vilchis.
EDUCACIÓN INDÍGENA ENTRE LOS ANDES Y MÉXICO.
Lázaro Cárdenas depositaba la esperanza de que la escuela sería un auténtico instrumento más allá de sus aspectos pedagógicos y académicos, favoreciendo una gran reestructuración económica y social consecuencia de la elevación intelectual y moral, así como de la capacitación técnica y práctica de la población. Para tal fin Cárdenas implementó la reforma educativa de 1934, estableciendo una educación socialista,[6] la escuela como medio de redención de los más desvalidos, especialmente de los indígenas.

La perspectiva del proyecto mexicano tenía resonancia en toda Latinoamérica, tuvo eco, en la persona del diplomático Alfredo Sanjinés, quien representaba al país andino en suelo mexicano, él había seguido de cerca el proceso de reforma educativa implantado por Cárdenas, además de sentirse familiarizado con el proyecto de la Escuela-ayllu de Warisata. Elizardo Pérez mantendría comunicación con Sanjinés, y el diplomático boliviano lograría conseguir 6 becas para estudiantes indigenistas, para realizar estudios en suelo azteca, y al mismo tiempo, hacer un intercambio de experiencias entre los dos países. El grupo de becarios no obstante sufriría la intervención del gobierno boliviano, quien presionado por las fuerzas latifundistas, solo otorgaría una beca para un profesor warisateño, los lugares restantes fueron concedidos a intelectuales orgánicos y a profesores ajenos a la causa de la escuela de Warisata. Estas circunstancias serían comunicadas por parte de Pérez al diplomático Sanjinés:

"Por fin la misión de maestros está en esa y a sus órdenes, después de laboriosos esfuerzos, el menor de los cuales no ha sido, por cierto, completar el número de seis, dado que, como usted ya sabe, en mi ausencia se había dispuesto que se aprovecharan de las becas por lo menos dos “intelectuales”, esto mi caro Ministro, era inevitable en un país tan intelectualizado como Bolivia." [7]

Esta interferencia no era sino una de las diferentes artimañas que los gamonales/latifundistas a través del estado boliviano utilizaban para contrarrestar fuerza al proyecto de Elizardo Pérez y Avelino Siñani. El grupo de becarios quedó integrado por Carlos Salazar Mostajo (único profesor de Warisata); Max Byron, Toribio Claure, Leónidas Calvimontes (profesores), Rafael Reyeros (Jefe de la misión y Oficial Mayor de Asuntos Indígenas) y Ernesto Vaca Guzmán (empleado del Ministerio de Educación).

La llegada de los becarios a México a principios de 1938, manifestó dos perspectivas sobre el balance de la educación socialista implementada en México por Cárdenas, por un parte una versión que intenta minimizar el proceso boliviano frente al mexicano dando con ello una ignorancia sobre la Escuela de Warisata, en voz de Rafael Reyeros empleado de Asuntos indígenas, quien en una epístola a su jefe el Ministro de Educación, General Enrique Peñaranda señala:

"Puedo expresar, señor Ministro, que en Bolivia en materia de educación indígena no tenemos más de lo que se llaman aquí, los “Internados Indígenas” y que nos resta mucho, muchísimo por hacer, comenzando por organizar nuestras reparticiones administrativas. (…) en Ixmiquilpan se ha levantado una pequeña escuela, se ha dado a los nativos adultos y niños pequeñas hiladoras de “mixtal” que si no son modernas reemplazan con ventaja a las ruecas con que hilaban el “mixtal” para fabricar sus “ayates”; se han creado cooperativas, se han Establecido Dispensarios Sanitarios, inclusive dental, y se hace en suma más obra de civilización que de otra cosa." [8]

La ignorancia del empleado Reyeros sobre los proyectos mexicano y boliviano, quedaría manifiesta en una aclaración que su propio jefe el Ministro Peñaranda le comunicaría a través de una misiva:

"Paso por el sentimiento de manifestarle que su carta me revela que el Jefe de la Misión desconoce las características de nuestra organización indigenal, pues el que compare el plan mexicano sobre los otomíes con el de nuestros núcleos altiplánicos, hace ver que los ignora a ambos." [9]

Y por el otro, una versión que no demerita los avances bolivianos en materia educativa indigenal, pero tampoco desvaloriza el proyecto mexicano. En voz del profesor Carlos Salazar, quien marcaría las semejanzas y diferencias de ambos proyectos, en una misiva a Elizardo Pérez, originada en el itinerario de un viaje al internado de Remedios (Ixmiquilpan, Hidalgo) en donde se celebraría la Asamblea de Educación Indígena de México y a la cual los becarios bolivianos habían sido invitados:

"Demostraremos que en Bolivia, si bien estamos en un régimen que dista mucho de parecerse al mexicano, la Escuela, que ocupa un lugar secundario entre las preocupaciones del estado, que por ende dispone de pocas sumas de dinero, especialmente la escuela indigenal, ha hecho y hace obra verdaderamente revolucionaria, fecunda y duradera, que está certeramente encaminada, que realiza una labor superior a sus medios económicos, que, en fin, camina sobre los pies y en terreno firme. En México el lema es “producir” porque veintiocho años de revolución improductiva son muchos años y es preciso que el campo produzca… La escuela es, pues, económica. Es claro que esta política es razonable, pero de ningún puede llamársela superior a la nuestra. Es distinta. Además ellos disponen de sesenta millones de pesos –unos quinientos millones de bolivianos- para escuelas. Nosotros todavía estamos pidiendo ayuda a la insolencia de los ricos. (…)Ellos han hecho una obra cuantitativamente valiosa, nosotros la hemos hecho cualitativa. (…)México es superior por su cantidad, pero de ninguna manera por su calidad." [10]

Carlos Salazar con pleno conocimiento del proyecto de Warisata, al ser profesor en la Escuela, no quedó sorprendido de que en México conocieran el proyecto boliviano, como matiza en las fotografías que tomó al llegar al puerto de Veracruz, en el buque Orizaba:

"Warisata era famosa en México a su llegada a Veracruz, los becados fueron recibidos por una multitud que llevaba tres pancartas en las que se saludaba “a los maestros revolucionarios de Bolivia”. Una de ellas era de los maestros, otra de la CROM y la tercera del PC." [11]

“Chapaco” Salazar, después de dictar pláticas en el Internado Fray Bartolomé de las Casas de la comunidad otomí en Ixmiquilpan, Hidalgo, en Pátzcuaro, Michoacán; dar un curso en el Internado de Tlanepaquila, Veracruz, traspasar las fronteras y dictar una conferencia en la Universidad de Columbia y reunirse con los indígenas en Oklahoma, retornaría a Bolivia. [12] A su regreso hablaría no sólo de las similitudes y diferencias de los proyectos educativos, sino de la estancia de Trostky, de las artes plásticas mexicanas y del proceso revolucionario:

"La Escuela indígena boliviana se diferencia fundamentalmente de la mexicana. En México se apoya ella en la revolución y en la reforma agraria. (…) La tendencia de la revolución es socialista. Pero el sistema económico es feudal y liberal. Esta revolución es pues, casi reformista, debido al fantasma de la intervención extranjera, que detendría cualquier intento de transformación radical." [13]

La delegación de becados al regresar, retornó a sus actividades: Reyeros, junto a Vaca Guzmán volvieron a su oficio burocrático, al Ministerio de Asuntos Indígenas, desde donde iniciaron una ofensiva para la destrucción y desaparición de Warisata; Byron, -quien se uniría para devastar la escuela- Claure y Calvimontes al Departamento de Educación Rural, Salazar Mostajo fue el único que regresó a Warisata, y se constituyó en el más ferviente defensor de la Escuela.

NOTAS:
[6] Así concebía Cárdenas la escuela socialista: “La Escuela Socialista caminará en una escala social sin interrupción, que parte del jardín de niños, pasa por la escuela rural, hasta la escuela técnica y universitaria, creando y manteniendo un estrecho vínculo de solidaridad entre las nuevas generaciones y la clase misma de los trabajadores, uniendo al niño desde niño, y al joven con los centros de trabajo, con el campo y con el taller”, “Mensaje del Presidente Electo de la República sobre la escuela socialista, México, D.F. 28 de octubre de 1934”, en Lázaro Cárdenas, Palabras y documentos públicos 1928-1970, Siglo XXI editores, México, 1978, p. 137. Aunque Cárdenas reconoce los derechos del indígena como hombre, ciudadano y trabajador, sin embargo hace hincapié en una aculturación y por supuesto más que una autonomía del indígena, habla de una “integración”: “Nuestro problema indígena no está en conservar el ‘indio’ indio, ni en indigenizar a México, sino en mexicanizar al indio”. “Discurso de Inauguración pronunciado por el Presidente de la República Mexicana General de División Lázaro Cárdenas”, en Actas y ponencias del Primer Congreso Indigenista Interamericano, Pátzcuaro, abril de 1940, p. 7.

[7] Carta de Elizardo Pérez dirigida al Representante boliviano en México Alfredo Sanjinés, 21 de noviembre de 1937.

[8] Carta de Rafael Reyeros al Ministro Peñaranda, fechada el 15 de febrero de 1938, en Elizardo Pérez, Warisata La Escuela-Ayllu, HISBOL/CERES, La Paz, [1962] 1992, p. 214.

[9] Carta del Ministro Peñaranda al Oficial Mayor Rafael Reyeros, 17 de marzo de 1938, en Elizardo Pérez, op. cit. p. 214.
[10] Carta de Carlos Salazar a Elizardo Pérez, México, 19 de julio de 1938.

[11] Carlos Salazar Mostajo, Gesta y Fotografía. Historia de Warisata en imágenes, Lazarsa, Bolivia, 2005, p. 285.
[12] La Calle, “Regresan al país los maestros indigenistas que fueron a México”, La Paz, 11 de octubre de 1938.

[13] La Calle, “Las lecciones de México fijadas por el maestro indigenista Carlos Salazar. Declaraciones que formula especialmente para LA CALLE”, La Paz, 8 de enero de 1939.